29-1-2012
Ruptura. Dilma Rousseff da vuelta la página a las buenas relaciones impulsadas por Lula
TEHERÁN | THE NEW YORK TIMES
Pareciera que los esfuerzos de Irán para cultivar el apoyo político de América Latina en un momento de creciente tensión internacional por su programa nuclear, se toparon con un obstáculo: Brasil, un centro económico neurálgico en la región.
Después de que el presidente iraní Mahmud Ahmadinejad realizó un recorrido por cuatro países latinoamericanos este mes, uno de sus principales asesores intentó darle un golpe público a la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, cuando dijo que «destruyó años de buenas relaciones» entre ambos países.
«La presidenta brasileña ha estado golpeando todo lo que logró Lula», dijo Ali Akbar Yavanfekr, quien ha trabajado como el principal asesor en medios de Ahmadinejad, en una entrevista publicada el lunes por Folha de Sao Paulo, un importante diario brasileño, en la cual compara a Rousseff con su predecesor y mentor político, Luiz Inácio Lula da Silva.
Lula, que dejó el cargo hace 13 meses, visitó Teherán en 2010, hundiéndose en la diplomacia de Oriente Próximo en un intento por distender la crisis por el programa nuclear iraní. Junto con el gobierno turco, forjó un acuerdo de intercambio de combustible para que Irán transportara uranio poco enriquecido a otros países.
El acuerdo fracasó cuando el gobierno de Barack Obama lo rechazó e Irán dijo que planeaba seguir enriqueciendo uranio. Aun así, las exportaciones de Brasil para Irán aumentaron en los siguientes meses; por un breve lapso en 2011, Irán superó a Rusia como el mayor mercado de las exportaciones de carne de res de Brasil.
No obstante, en los últimos meses, los vínculos comerciales entre ambos países se han deteriorado. Las exportaciones brasileñas a Irán aumentaron a 2.100 millones de dólares en 2010, de 1.200 millones de dólares el año anterior. Sin embargo, ahora, algunas empresas brasileñas se quejan de que se dificulta más obtener las licencias de importación iraníes, lo que frena a un mercado por lo demás dinámico para Brasil.
«Desde octubre, notamos interrupciones abruptas en las adquisiciones de Irán», dijo Francisco Turra, el presidente del organismo gremial Unión Avícola de Brasil. Comentó que funcionarios de la embajada iraní en Brasilia y en la brasileña en Teherán le aseguraron a su organización que las exportaciones brasileñas aún son bienvenidas en Irán. Turra dijo que espera que se den a conocer las nuevas estadísticas sobre las exportaciones para determinar cómo proceder.
El problema. Los puntos de vista de Yavanfekr, un personaje político influyente aunque polarizante en Irán, presentan un dilema para Brasil, a medida que intenta implementar una política exterior pragmática por la cual se mantenga el acceso a mercados importantes, pero se eviten las confrontaciones.
No obstante, el año pasado Rousseff apoyó una medida de Naciones Unidas para investigar acusaciones de abuso de los derechos humanos en Irán, una iniciativa liderada por Washington. La decisión se percibió como un cambio sutil respecto de las relaciones.
Tovar da Silva Nunes, el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil, declinó comentar sobre las observaciones de Yavanfekr. Pero sí dijo que las relaciones con Irán siguen siendo cálidas, lo que se refleja en una reunión entre el ministro de Relaciones Exteriores Antonio Patriota y su contraparte iraní, Ali Akbar Salehi, en Naciones Unidas en septiembre, acordada a solicitud de Irán. Más aún, Da Silva Nunes dijo que Brasil sigue siendo «escéptico» sobre el uso de sanciones contra ese régimen.
Qué tan estrechamente reflejan las observaciones de Yavanfekr los puntos de vista de la elite política iraní, es materia de debate. Aunque ejerce su influencia en el círculo de asesores más importantes del presidente, por haber fungido como director de la Agencia de Noticias de la República Islámica y del diario oficial de Irán, Yavanfekr también estuvo bajo escrutinio en medio de una rivalidad dentro de la dirigencia de Irán.
Un tribunal en Teherán lo sentenció a un año de cárcel por insultar al ayatolá Ali Jamenei, el líder supremo de Irán, lo cual expuso la fricción entre Ahmadinejad y los conservadores en el gobierno.
En su recorrido por América Latina este mes, Ahmadinejad visitó sólo cuatro países, todos con relaciones tensas con Washington y limitada influencia: Venezuela, Nicaragua, Cuba y Ecuador. El itinerario no incluyó a los más grandes: Brasil, México, Colombia o Argentina.
Aumenta la tensión entre Irán y Brasil
30/Ene/2012
El País